arquetipo de marca

¿Eres de las que cada cierto tiempo siente que necesita cambiar algunas cosas en su negocio para volver a enamorarse de él?

Hay quienes son un poco adictas al cambio, que necesitan aire fresco para motivarse de nuevo. Está bien que te guste probar nuevas cosas, tanto en tu vida como en tu negocio, pero la imagen de tu marca es algo serio que debes cambiar sólo cuando sea el momento oportuno.

Y ahora bien, ¿cuál es ese momento en el que sí has de plantearte cambiar tu branding? En este artículo, quiero darte algunas pautas para que tú misma puedas valorar si ha llegado ese momento para ti o tu marca aún cumple con su objetivo y refleja la personalidad de tu negocio.

¿Qué significa hacer un rebranding?

Lo primero que quiero que tengas claro es que hay varios grados de rebranding. Por ejemplo, el más completo es aquel en el que toda tu marca sufre una transformación: cambias de nombre y de identidad visual, hasta incluso la forma de escribir en tus comunicaciones.

Pero, puede que en tu caso sólo necesites ajustar algunos elementos visuales. Sea como sea, ten claro que cambiar tu branding significa una inversión de tiempo y dinero importante.

Además, conlleva un riesgo: despistar y perder clientes o seguidores. Así que para minimizar este riesgo, veamos a continuación las buenas y malas razones para cambiar tu branding.

Cuándo cambiar tu branding

Tu imagen no refleja lo que ofreces

Por ejemplo, tu marca es visualmente muy clásica, pero ofreces un servicio que está a la última, tecnológicamente hablando. Necesitas que tu imagen transmita la modernidad de tu servicio.

Recuerda: es muy importante que el aspecto refleje el “contenido”, o sea tu producto / servicio y tus valores de marca.

Quieres cambiar o ampliar tu público objetivo

Ponte que vendías camisetas para mujeres y ahora vas a hacer camisetas para todo el mundo, niños incluidos. A lo mejor, tu logo rosa no llegará a este nuevo segmento y lo tienes que replantear.

En este caso, te recomiendo estudiar muy bien quién es tu nuevo público y qué le gusta ver, antes de iniciar un cambio.

Quieres ampliar tu nicho de mercado

Puede darse el caso de que seas una empresa española, que ahora quiera conquistar otros países. Es posible que, en otros contextos, tu branding no se exporte bien, ya sea por su nombre o su apariencia. Y es que hay códigos visuales distintos para cada cultura.

También puede ser que quieras expandir tu oferta a otro tipo de producto. Apple Computers era el nombre de Apple, hasta que decidieron vender otros productos aparte de ordenadores. Un rebranding es siempre una buena manera de representar este cambio.

No atraes al público que quieres

Has llegado a la conclusión de que los clientes potenciales que te llegan no son tu público objetivo. Por ejemplo, tienes un producto de gama alta, pero sólo te ven personas con sueldo medio / bajo, o que no están dispuestas a invertir en este tipo de producto.

Si es así, necesitas dar un giro a tus comunicaciones para que éstas lleguen a las personas adecuadas.

Tu filosofía de marca cambia

Por ejemplo, imagina que tienes un servicio de mensajería cuyo beneficio principal es la rapidez. Pero ahora, lo que quieres destacar es la personalización de los envíos. O a lo mejor, quieres que tu negocio sea percibido como una entidad más ética y sostenible.

Cuando un valor esencial de tu empresa cambia, es importante que el branding lo apoye, para reforzar tu punto diferenciador y llegar al público adecuado.

Cuándo no cambiar tu branding

Tu logo ya no está de moda

No vas a poder seguir cada innovación visual que haya en Pinterest. Es más: no interesa. Un branding es algo que tiene que durar, para que tu público lo reconozca y confíe en él. ¿Confiarías en una marca que cambia cada año?

Tu imagen corporativa ya no te gusta

Si llevas muuuchos años con tu branding, o si tu marca está muy vinculada a tu persona, puede ser una razón válida. Pero sino, evita cambiar de marca sólo por esto.

Si bien tienes que sentirte mínimamente cómoda con tu marca, sobre todo tiene que gustar a tu público. Si así consigues llegar al público que te conviene, ¡no toques nada!

No puedes invertir en esto ahora

Pues no lo hagas, así de fácil. ¿Crees que soy radical? Lunes es mi empresa y ojalá pudiera invertir ahora en todo lo que veo necesario. Pero, de momento, no puedo llegar a todo y tengo que priorizar. Así que voy haciendo primero lo más importante hasta donde puedo permitirme, según el momento.

Mi recomendación para ti en este caso, es que te concentres en lo que puedes hacer ahora. Sino, acabarás con un branding mediocre que querrás cambiar en 6 meses y que, mientras tanto, tampoco te aportará los resultados que deseas. Y esto, sí te saldrá muy caro.

No tienes claro hacia dónde quieres ir con tu marca

Lo primero es lo primero: un enfoque claro. Ya sabes que me encantan las metáforas, así que, cuidado que voy. Tu marca es como una casa y el branding es su decoración. ¿Qué crees que tienes que hacer primero, construir la casa o decorarla?

La gente reconoce muy bien tu identidad visual

En 1985, Coca-Cola cambió su receta y, para actualizarse, también hizo lo propio con su marca. La gente se quejó tanto, que volvieron a lo anterior en cuestión de meses (¡imagínate el coste de aquello!).

Ahora bien, no sé si tu marca es tan adictiva como Coca Cola, pero si tienes seguidores fieles, igual vale la pena tomar en cuenta su percepción antes de cambiar nada. Incluso, ¡puedes hacer una pequeña encuesta primero!

Entonces, ¿en cuál de los dos casos crees que se encuentra ahora tu marca? ¿Estás lista para cambiar tu branding o quizá has descubierto que es mejor esperar un poco más?

Si te quedan dudas, te recomiendo revisar en profundidad qué te motiva a cambiar. Y acuérdate, redefine bien tu marca antes de darle un nuevo branding… ¡construye la casa primero!

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