arquetipo de marca

Has tomado tu decisión: te vas a dedicar a lo que amas y vas a ofrecer el servicio o producto que llevas meses imaginando.

Ahora mismo, estás abrumada por todo lo que tienes que hacer y te cuesta elegir dónde enfocar tu energía y tu dinero.

Recordatorio amigable: Una cosa tras otra.

Y por orden. No te recomiendo empezar a montar una web, si ni siquiera te has parado a escribir tu plan de negocio. No tiene por qué ser definitivo o muy extenso, pero es importante tener claro primero quién eres, qué haces, para quién y marcarte unos objetivos.

Una vez lo tengas todo bastante claro, (que no perfectamente claro, ¡porque igual no empiezas nunca!), llega el momento de darte a conocer y de conquistar a tu público objetivo. Para ello, ¡necesitas construir una marca!

Hoy te cuento cómo dar tus primeros pasos para que trabajes enfocada.

Fase 1: Antes de poder invertir en tu identidad visual

Busca tu nombre: Ejercicio complicado donde los haya… pero tan, tan importante. Intenta dejar claro lo que ofreces, tu personalidad y ten en cuenta los gustos de tus futuros clientes. Compra el dominio asociado a este nombre y crea perfiles en las redes sociales. Enhorabuena, ¡tu negocio existe!

Storytelling: Empieza a construir una historia cautivadora alrededor de tu negocio y tu personalidad. Se trata de contar lo que haces de una manera única y que te diferencie de las demás, para conectar de forma duradera con tu público.

Trabaja muy bien: ¡En esta fase y siempre! Es la mejor publicidad que puedes dar de ti misma. El boca-oreja sigue siendo el marketing más efectivo. Intenta aportar valor extra, para que tus clientes tengan la sensación de tener más de lo que han pagado. No te pases, pero intenta tener ese “algo más” que a todas nos encanta recibir.

Empieza a conquistar corazones: Vale, no tienes logo, ni web, ni mucho menos una tienda física, pero… ¡los demás sí! Comenta en los blogs que te gustan y que sean relevantes para tu sector, en los que puede estar tu público objetivo. Sé activa en las redes sociales, publica sobre tu trabajo, comenta, aporta en las páginas de los demás. Apúntate a eventos, habla de lo que haces y, sobre todo, escucha lo que dicen tus futuros clientes. Entenderles es el primer paso para aportarles productos o servicios relevantes.

Busca tu estilo visual: Ya puedes empezar a construir un estilo visual propio, coherente con tu personalidad. Por ejemplo, a través de las fotos que seleccionas para publicar en redes sociales y los colores que usas. Te puede venir bien mi Test de Branding Exprés gratuito, donde encontrarás ayuda para esta parte en concreto y también para el resto de tu branding.

Fase 2: Tu primera inversión en comunicación visual

Vale, has conseguido algunos clientes, amigos de amigos empiezan a conocerte… ¡así que ya puedes invertir un dinerillo en promoción! ¿Cuál tiene que ser la primera opción?

La identidad visual:

¡Sin lugar a duda! Está compuesta por un logo, tipografías, colores y algunos elementos visuales que van a representar tu producto y tu personalidad en todo momento.

Estarás pensando, “¡pero si yo lo que necesito es vender ya! Quiero una web donde me puedan comprar y la quiero para antes de ayer.” Lo entiendo, también pasé por lo mismo. Al principio, necesitas ingresar dinero y después también, jeje.

Pero una pregunta: ¿tú confías en una web que no parece profesional? ¿Te pasa mucho que compras un producto o servicio que no te ha enganchado primero por su estilo, su historia y/o su personalidad?

Si construyes una web sin tener primero una buena identidad visual, lo más probable es que no obtengas los resultados que esperas y que, con el tiempo, tengas que hacerle ajustes, para adaptarla.

Aparte, para que la gente entre en tu web, necesitas hacer promoción en redes sociales y demás. ¿Cómo lo harás sin una identidad diferente a los demás y reconocible?

O sea que, repito, la primera inversión debería ser la identidad visual básica que darán personalidad y legitimidad a tu proyecto.

La web:

Lo siguiente, ahora sí, es la web. Para empezar, puede ser muy simple, con una plantilla de WordPress comprada puede bastar. ¡Aportarás la diferencia con tu estilo visual único!

Para acabar de conquistar a tus visitantes, te recomiendo cuidar mucho los textos, como mínimo para la página de venta de tu servicio o producto. Incluye, también, un formulario para empezar a recoger emails de gente interesada en tu negocio.

Y sólo con esto, ¡ya estarás jugando en categoría profesional!

Fase 3: Ampliando poco a poco

Después de tener la identidad visual, la web y a medida que tu negocio va creciendo, puedes probar a dedicar un mini-presupuesto mensual para ampliar y mejorar tu imagen de marca, poco a poco.

Un mes puedes invertir en tarjetas de visita, otro en un diseño de blog más personalizado. Al siguiente, puedes crear un lead-magnet para tu lista de correo, o un folleto para repartir en las ferias en las que participes.

En todo caso, recuerda tener siempre muy claro lo que quieres comunicar y tu personalidad única. No añadas piezas a tu identidad visual porque sí, haz que todo sume y conecte con tu cliente ideal… ¡y prepárate para el éxito!

 

Y tú, ¿en qué fase te encuentras de tu negocio? Espero que ahora tengas más claridad y sepas en qué acciones puedes enfocarte para promocionar tu negocio, sin necesidad de inmensos presupuestos.

Créeme con dedicación y constancia, ¡tu pasión te llevará muy lejos! Es cuestión de priorizar en cada momento lo más importante.

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