arquetipo de marca

En estas fechas, no hay muchas alternativas posibles.

O estás corriendo como loca para cerrar tus proyectos de 2018, antes de que se asome papá Noel, o ya estás más tranquila, trabajando a otro ritmo y soñando (¡en grande, espero!) con tus objetivos para 2019, ¿me equivoco?

¡Ey! Espera. ¡No lo hagas todavía! Antes de sumar nuevos objetivos sin ton ni son, te puede resultar interesante hacer un balance del año. ¿Por qué? Por la misma razón por la que no añades una altura extra a tu casa sin revisar primero los cimientos, corriendo el riesgo de que se te caiga todo encima.

Te voy a compartir cómo hago mi balance anual 360º, para que marcarte nuevos objetivos sea fácil y sensato.

Paso 1: Los números

¡No te vayas! Sé que los números pueden hacernos sentir incómodas. Pero es importante basarnos en la realidad de tu negocio. Y sí, son los números (sino, lo que tienes es un hobby y no pasa nada, pero no es un negocio, ¿vale?)

Contabilidad: Calcula tus beneficios, tus gastos, tu crecimiento, tu rentabilidad… ¿Estás perdida? Tranquila, en breve en el podcast de Lunes Design te voy a traer a una invitada de lujo para explicarlo todo de una forma muy sencilla y práctica. También puedes buscar asesoramiento, pero hagas lo que hagas, no pases la contabilidad por alto.

Visibilidad: Mide tus seguidores en las redes, tus visitas en la web. ¿Aumentan? ¿Cuánto? No te sientas pequeña, ni midas tu éxito sólo por estos números. Simplemente te informan de una tendencia.
Conversión: ¿Cuánta gente hay en tu lista de email marketing? ¿Cuántos presupuestos te piden? ¿Cuántos clientes atendiste este año? ¿Puedes sacar conclusiones? Si es así, ¡trata de relacionarlas con tu presupuesto de marketing!

Ojo con los números, porque más no significa siempre mejor. No te dejes deslumbrar por grandes números, intenta relacionarlos entre ellos para sacar conclusiones. Por ejemplo, recuerda que tu facturación significa poco por sí misma. Es mucho más importante la rentabilidad.

Paso 2: Tu energía, tu salud mental y física

Tal cual lo lees. Te puede sorprender pero estoy segura de que no te tengo que convencer de lo importante que es esto. Para mí es una información muy valiosa. Tu negocio te apasiona, eso significa que quieres estar con ello para siempre, o al menos hasta cuando tú decidas y no tu salud, ¿verdad?

¿Cómo te sientes ahora? ¿Cómo te sentiste este año? ¿Estuviste enferma? ¿Cuántas veces? ¿Has tenido crisis? ¿Desesperación? ¿Agotamiento? ¿Qué meses te sentiste mejor o peor?

¿Crees que tu rutina es saludable? ¿Crees que el ritmo que tienes ahora lo podrás seguir manteniendo muchos años más? ¿Sientes que has dicho “NO” lo suficiente este año, como para poner límites y proteger tu energía mental y física?

Hay cosas que no están en nuestras manos, pero está claro que si vas corriendo todo el año, sin cuidarte, con el estrés por las nubes… no es bueno para ti y lo sabes.

Paso 3: Tu marca

Para mí, la marca es tu patrimonio personal y lo has de cuidar y alimentar como tal. Tu negocio puede conocer altibajos, puedes sacar nuevas líneas de servicios o productos, cambiar todo tu equipo… ¡y la marca es lo que te acompaña en todo momento! Lo que se percibe de tu negocio, desde fuera. ¿Y por qué lo incluyo en este balance? Porque tus objetivos están completamente relacionados con ella. ¿Quieres cambiar de público objetivo? ¿Subir precios? ¿Posicionarte como experta? Sea cual sea tu propósito, lo harás cambiando parte de tu marca.

Y al revés. Si este año has hecho evolucionar tu marca, has invertido para que se vea desde fuera los valores de tu negocio, o al contrario, no has hecho nada para que tu audiencia no se canse de ver siempre lo mismo… esto habrá tenido una incidencia en tu negocio y es hora de detectarlo.

¿Qué acciones de marca has llevado a cabo este año?
¿Qué inversiones has realizado para construir / evolucionar / renovar tu marca?
¿Cuál es la percepción de marca de tu negocio? ¿Qué se ha dicho sobre tu negocio este año, en qué ocasiones y de parte de quién? ¿Recibes comentarios sobre tus precios? ¿Hay clientes que se esperaban algo distinto a lo que pensaban, para bien o para mal? ¿Tu marca es conocida por tu público objetivo o no? ¿Te sientes identificada con tu marca?

Analiza y decide si estás alineada con lo que está pasando con tu marca o no.

 

Te invito a tomarte tu tiempo para seguir estos pasos. Aprovecha para repasar lo positivo, siempre se nos olvida más rápido, ¿no te parece?

Y si ya estás preparada para la segunda parte, salta hasta el siguiente artículo.

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